Ciento treinta metros cuadrados, dos preciosas compañeras, un cachorro con pedigrí y yo.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Jueves, 23 de febrero de 2006
Cuando era pequeño fui a mecanografía durante dos años, de los 10 a los 12. Lo cierto es que era bueno, muy bueno. Mis dedos golpeaban las teclas a una velocidad endemoniada, y más teniendo en cuenta que era un mierdecilla de metro-cincuenta o menos. Manos pequeñas pero rápidas. Me encantaba teclear!!
Por aquel entonces te podías sacar un título de mecanografía, algo que ahora ya no se estila. ¿Quién presenta hoy día un título de mecanografía? Nadie, suena hasta ridículo. Pero yo lo tengo, hice un examen en Barcelona y aprobé. Qué coño, Matrícula de Honor con Mención Honorífica. Con dos cojones, o cojoncillos mejor dicho.
Me encantaba ser ágil con los dedos. Esa agilidad se fue manteniendo en el tiempo (perdí mi punta de velocidad, eso sí) gracias a que desde los 10 años tengo ordenador y me apasionan las teclas. Quizá por eso he acabado siendo informático.
Años más tarde comencé a tocar la guitarra. Era algo que siempre había querido hacer, tocar un instrumento, pero en mi casa nunca hubo tradición musical así que tuve que esperar a que mi condenada mente pensara por si sola para decidirme a empezar.
Recuerdo los primeros días de práctica. Mis dedos posándose torpemente sobre las cuerdas intentando arrancar un acorde a una guitarra prestada. Me frustraba tener tanta agilidad en los dedos y ser tan torpe con la guitarra. En esos primeros días de impotencia me asaltó una duda que inmediatamente se convirtió en hipótesis, LA HIPÓTESIS DE LA MANO DERECHA.
Este era mi razonamiento:
-He crecido siendo diestro por lo que mi mano derecha es más ágil que la izquierda.
-La mano que se mueve por el mástil requiere mucha agilidad, y menos la mano que pinza o rasga las cuerdas.
-Por lo tanto, mi mano derecha debería estar en el mástil y la izquierda pinzando/rasgando las cuerdas.
Así aprovecharía la agilidad y precisión de la mano derecha. Era de cajón, estaba clarísimo vamos. Pero el mundo estaba en mi contra. Por alguna razón que desconocía lo habitual es que si eres diestro la mano izquierda esté en el mástil. No lo entendía.
Seguí aprendiendo como todo el mundo hacía, a la manera tradicional. Supongo que en parte porque al principio no tenía una guitarra propia y no era plan de cambiar el orden de todas las cuerdas para probar en una guitarra que no era mía.
Durante mucho tiempo pensé que era una paranoia mía, una paja mental que se dice ahora, una hipótesis de esas raras que de tanto en tanto aparecen por mi mente y que aprendí a callarme para que mis amigos solo pudieran apreciarme por lo buena persona que soy. Bastante bicho raro soy ya, para qué darles más motivos. Pero lo cierto es que esa idea seguía en mi cabecita y siempre me preguntaba “qué hubiera pasado si…. “
Hasta que años más tarde, curioseando la vida de mi guitarrista favorito, mi ídolo, mi referente, el genial Mark Knopfler, leí que tocaba con la izquierda (cosa que ya sabía) PERO NO ERA ZURDO!!!!
Joder, qué pasada, qué gustazo!!!!! E incluso muchos afirmaban que su nitidez, su velocidad y su precisión se debían en gran parte a este hecho, a que tocaba con su “mano buena” lo que todo el mundo tocaba con la “mano tonta”.
Mi hipótesis pasó así a convertirse en LA TEORÍA DE LA MANO DERECHA. Pues nada, ya estaba confirmado.
El problema entonces era que yo ya tenía ciertos conocimientos de guitarra. No me considero guitarrista, la guitarra me sirve como vía de escape, método de relajación, entretenimiento y sobre todo porque me parece increíble la sensación de “crear” música.
Puff, pero empezar de cero otra vez…. Qué coño, con dos cojones (ahora ya sí). Acudí a eBay a comprar una guitarra eléctrica para “zurdos” (jejeje) baratilla (suele ser más cara que la versión para diestros). Así que ni corto pero muy perezoso, para ser fiel a mi mismo, encargué a una tienda alemana una guitarra para zurdos de 100€ (nueva, por eBay, sí). Cutre, con una sola pastilla, pero para aprender ya me vale. Y en eso estoy
Y ya está. Llevo un par de meses practicando. Poquito, menos de lo que me gustaría por falta de tiempo, pero ahí estoy, avanzando. Comparando los dos inicios en el aprendizaje de la guitarra puedo concluir que me resulta más fácil aprender con la derecha por varios motivos:
a) Con la derecha tengo más agilidad y me cuesta menos mover los dedos hacia donde yo quiero que se posen. Con la izquierda recuerdo más dificultad.
b) Tengo parte del trabajo hecho al no tener que aprenderme los acordes, ni saber cuáles son las cuerdas que tengo que pulsar.
c) Las posiciones de los dedos y los movimientos los tengo memorizados y cuesta menos “imitar” a la mano izquierda que aprenderlos de cero.
Como curiosidad también diré que Mark Knopfler y yo coincidimos en… Espera, espera, que esto suena muy pretencioso. Diré mejor que coincido con él en que no utilizamos púa para tocar (nada de copia, no lo sabía cuando empecé a tocar). Me encanta deslizar mis dedos por las cuerdas, notarlas, disfruto mucho más de la guitarra y para mi es el principal motivo para tocar, que disfruto de ella.
Pues esta es la historia de cómo una hipótesis se convirtió en teoría y mejoró mi vida un poquito más.
Podría lamentar no haber empezado a tocar con la derecha, pero… qué coño, con dos cojones!!!! ¿A cuántas personas conocéis que sepan tocar con las dos manos? Pocas, muy pocas habrá. Pero las habrá, porque yo no soy tan raro en el fondo.
Por: Jafatron | General | Comentarios (0) | Referencias (0)