Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Dúplex para tres

Dúplex

Ciento treinta metros cuadrados, dos preciosas compañeras, un cachorro con pedigrí y yo.

Búsqueda

Sindicación

Añadir a Feedness
RDF XML ATOM

Créditos

Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com

Viernes, 24 de febrero de 2006

Cuidado con vuestra memoria

Soy un pésimo lector, lo reconozco. Y no porque no lea, que leo, sino porque me cuesta mucho retener en la memoria datos, fechas, nombres, autores… cero patatero. Por alguna extraña razón que desconozco me gusta la novela histórica a pesar de no recordar, poco después de leerme un libro, quién era el rey tal, la guerra cual, los hechos, el momento histórico que rodea y da cobijo a la trama argumental… todos esos detalles que en teoría alimentarían mi escasa cultura histórica.

Mi mente tiende al pensamiento científico, al razonamiento, la observación, la búsqueda de soluciones, la respuesta rápida al problema… digamos que mi cerebro es bueno reteniendo detalles pero no memorizando datos. De todas maneras yo no desisto y continúo leyendo libros ambientados en tiempos pasados. Algún poso de información se irá haciendo en mi cerebro…

Sin embargo a todos nos ha ocurrido alguna vez que se nos queda grabada una imagen, una escena, una frase, un estribillo… algo que no tendríamos por qué recordar pero que se queda ahí para siempre, como escrito a fuego en nuestra memoria, esculpido en la corteza cerebral y no hay manera de olvidarlo. Y de vez en cuando vuelve a la cabeza para dejar testimonio de su existencia como un cometa que aparece cíclicamente por el cielo de nuestros recuerdos.

Yo hoy he recordado algo. Es una rima de Becker que leí en mi época de instituto. Aún no sé por qué (y creo que nunca lo sabré) me viene de pronto a la cabeza de tanto en tanto. Dice así:

“Mi vida es un erial,
flor que toco se deshoja,
que en mi camino fatal
alguien va sembrando el mal
para que yo lo recoja”

Exquisito lamento, oda a la mala racha. Quién no se ha visto alguna vez en esta situación, ese momento del más actual “quién me ha puesto la pierna encima…” en el que uno piensa que todo el universo se ha confabulado para atentar contra tu existencia, para que todo te salga mal.
Supongo que se me grabó porque en esa época yo estaba atravesando un momento difícil y en cierta manera me sentí identificado. Claro que a esa edad, inundado constantemente de testosterona y sobredosis de acné, todo te afecta y te produce un subidón, subidón. Para bien o para mal. Y necesitas referentes que expliquen tu estado, así que te identificas con cualquier cosa.

Lo cierto es que las malas rachas existen. Y las buenas también. ¿Y qué hay en medio, entre una buena racha y una mala racha? Es lo que yo llamo “periodos de estabilidad”. ¿Os habéis parado a pensar alguna vez que sería de vosotros sin vuestras rachas de mala y/o buena suerte? Al fin y al cabo son las etapas donde se forma el carácter, se moldea la personalidad. Cómo serías ahora si no hubieras pasado por todo aquello que has pasado…

Las buenas rachas te dan confianza, aumentan tu autoestima, sacan lo mejor de uno mismo. Las malas rachas, en cambio, te sumergen en la duda, en la incapacidad, en las oscuras aguas de los temores.
Pero en esos periodos en los que no te sientes ni afortunado ni desgraciado, donde reina la estabilidad… ¿qué se aprende de uno mismo? Yo creo que casi nada. Da la impresión que no se avanza en ninguna dirección, que tu personalidad está en “modo pausa”. Es como ir con el piloto automático puesto. No hay apenas evolución.

Y otra cosa, teniendo en cuenta que las rachas se podrían interpretar como una pequeña distorsión (positiva o negativa) de vuestra realidad cotidiana ¿sabríais diferenciar en cuál de los tres momentos sois “más vosotros” realmente? Nos comportamos de manera diferente según nuestro estado de ánimo… Yo creo, sin embargo, que somos la suma de nosotros y nuestras circunstancias, las que toquen en cada momento. Polos positivo, negativo y neutro se unen para formar una única materia que reacciona a los elementos de manera diferente dependiendo del estado. Ni más ni menos.

De la misma forma que uno no elige a los familiares que tiene, tampoco elegimos los recuerdos que queremos tener, y tal como me pasó a mí con la poesía de Becker vosotros podéis acabar, sin daros cuenta, con el estribillo de alguna canción de King Africa martilleando vuestra cabecita eternamente…

Visto lo visto, tened cuidado con lo que aprendéis en vuestras buenas y malas rachas porque os pueden marcar para siempre.
Así que mucho ojo con lo que memorizáis…

Por: Jafatron | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

Comentarios

Comentar


Recordar datos

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009