Ciento treinta metros cuadrados, dos preciosas compañeras, un cachorro con pedigrí y yo.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Jueves, 23 de marzo de 2006
Disculpen ustedes la entrada de ayer, su tono y su temática. Este lugar no se convertirá en un vertedero de basura visceral-interna-laboral. No se volverá a repetir.
Hoy voy a hablarles de “la prioridad” en el ámbito laboral, pero no se me asusten, hoy no estoy enfadado. Haremos un poco de investigación de este concepto, algo que todo el mundo parece tener claro pero que una y otra vez, por mi experiencia profesional, se utiliza según la interpretación personal de cada uno.
Primero, definición según la RAE. Nos centramos en su primera acepción:
Prioridad
(Del lat. prior, -ōris, anterior).
1. f. Anterioridad de algo respecto de otra cosa, en tiempo o en orden.
Sencillo, ¿no? Sin embargo a mí se me antoja insuficiente esta definición (o cualquiera de las otras acepciones, las pueden consultar si quieren), le falta la componente de criticidad del sujeto priorizado, el “porqué” además del “cuándo”. Sin ánimo de que me nombren académico y me den una letra, y pidiendo de antemano perdón por meterme en estos terrenos de la lengua, los cuáles demuestro no dominar a diario, como habrán observado, me arriesgo a completar esta definición con algo así:
Prioridad
(Del lat. prior, -ōris, anterior).
2. Anterioridad de algo respecto de otra cosa, en tiempo o en orden, atendiendo a un criterio de importancia de una respecto a la otra.
Más o menos. Es decir, algo es prioritario sobre otra cosa porque, además de producirse antes, existe un factor que determina su ejecución con anterioridad en tiempo o en orden.
Bien, no le voy a dar más vueltas a la explicación porque estoy seguro de que ustedes son personas inteligentes y mi esfuerzo es completamente innecesario. Lo habrán pillado a la primera.
Ahora viene el rollo.
En el ámbito laboral, el concepto de prioridad es tan flexible que en ciertas ocasiones esta flexibilidad diluye todo su significado y lo transforma en un término completamente inútil.
Ejemplo: en mi profesión la prioridad se mide por el grado de gravedad de un problema, y el grado de gravedad se suele medir por el número de personas afectadas. Esto es algo aceptado por todos, de “sentido común” se podría decir. Pero el sentido común es el menos común de los sentidos porque cada uno tiene una forma diferente de entender la normalidad de las cosas, y por tanto aquellos actos que de manera casi automática realizamos porque para nosotros “es lo normal, de sentido común” se vuelven conflictivos.
Así, lo que para mí es prioritario, para otros no lo es tanto. O mejor dicho, para otros, hay cosas más prioritarias. Y es que algunas personas suelen aplicar una extraña fórmula por la cual multiplican “la prioridad” por la altura de dónde viene el problema en la pirámide jerárquica.
Reconozco que soy un poco radical en este tema y siempre que puedo boicoteo cualquier intento de imposición de “escalada de privilegios” en mi lista de prioridades por este motivo. Me parece completamente indecente y amoral priorizar algo por el simple hecho de estar el afectado en una plano superior del organigrama, ignorando por completo la naturaleza del problema. Para mí, no es de “sentido común”.
Las pirámides jerárquicas, organigramas piramidales y demás parafernalia gráfica me importan bien poco. Creo necesaria una cadena de mando, la figura del responsable que concentra en una persona la representación del trabajo del grupo. Y así, subgrupo a subgrupo se forma una pirámide funcional que determina quién toma las decisiones y cómo se regula y organiza el flujo de trabajo que derivará a cada uno las respectivas pequeñas partes que componen un gran proyecto.
Pero no creo para nada en asociar una cierta posición en dicha pirámide con una supuesta importancia de la persona como persona.
Llegados a este punto tenemos pues un problema de definición. Así como la primera acepción de “prioridad” me parece incompleta tal como yo la entiendo, mi aportación personal me parece ambigua tal como la entienden otros, los de la fórmula, porque no llega a aclarar el criterio de importancia.
Ya que ninguna acepción es completa volvamos a la RAE y probemos, en un acto de completo azar lingüístico, con la definición de acepción. Vean:
Acepción
(Del lat. acceptĭo, -ōnis).
~ de personas. 1. f. Acción de favorecer o inclinarse a unas personas más que a otras por algún motivo o afecto particular, sin atender al mérito o a la razón.
Curiosamente la tercera acepción de la definición de “acepción” complementaría a “prioridad” de una forma absolutamente fiel a la realidad (su realidad, ya me entienden).
¿No les parece un complemento más acertado para ellos? Yo creo que lo clava. Fíjense que lo teníamos delante de nuestras narices y no lo veíamos, tanto utilizar la palabra para buscar una definición acertada dentro de las posibles y la propia definición de la palabra nos define lo que nos faltaba.
A partir de ahora, ante un problema, cuando me hablen de prioridades les preguntaré:
-¿Prioridad por acepción de personas o por gravedad del problema?- Y si se refieren a la primera, pues ya saben, boicot.
Que lo entienda mejor no quiere decir que lo acepte.
Disfruten del día y del alto el fuego.
Por: Jafatron | General | Comentarios (6) | Referencias (0)
Me quedo con esta frase.
Que lo entienda mejor no quiere decir que lo acepte.
Hay personas que lo relacionan mucho y creo que no tiene nada que ver.
todos tenemos una opinion y por entenderla no significa que estemos a favor de ella.
un saludo
eltrastillo | 24-03-2006 10:10:15
Me alegra verte de nuevo por aquí, eltrastillo. Como bien dices hay personas que confunden darte la razón con reconocer que puedes tener otra forma de ver las cosas, sin que eso signifique que la compartan. Pero fruto de esa confusión nacen algunas de las más apasionantes discusiones. Estériles, sí, pero apasionantes.
Buen fin de semana.
Jafatron | 24-03-2006 10:46:32
Me alegro de que el servidor vuelva a funcionar. Ten preparado café, que por aquí estaremos de nuevo.
un abrazo
Vailima | 27-03-2006 10:23:01
Yo también me alegro de que el servidor esté como debe estar, Vailima, y recibir visitas como la tuya me alegra mucho más.
Para los invitados siempre hay café, té, infusiones varias y Cola-Cao. Y madalenas, claro. Cualquier cosa para que mis invitados se marchen con ganas de volver.
Jafatron | 27-03-2006 10:48:07
alejandro | 18-07-2006 15:34:12
con todo respeto malo lo que haces es criticar pero tampoco das un claro concepto de lo que es prioridad, hablas de prioridad en el ambito laboral y terminas con otra cosa... que va quede peor de lo que estaba... gracias seguire buscando alguien que critique pero que de sus aportes.
erick | 12-02-2009 21:52:41