Ciento treinta metros cuadrados, dos preciosas compañeras, un cachorro con pedigrí y yo.
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Sábado, 01 de abril de 2006
La ausencia de compañía no es motivo suficiente para no disfrutar de momentos especiales. Cuando estoy solo preparo la cena con el mismo esmero que si esperara visita, adorno la mesa con velas, templo el ambiente con luz cálida y algo de música, e incluso a veces me descorcho una botella de cava (un benjamín, eso sí, tampoco es cuestión de acabar hablando solo). Como digo, son momentos especiales y los comparto y disfruto conmigo mismo, que para eso soy una de las personas que mejor me caen.
Pues bien, hoy me he despertado temprano y el día me regalaba un sol de esos que te hacen sentir feliz aunque no tengas motivos. Poco a poco se han ido levantando las demás. Primero Eva, luego Rosa, después su hermana (sí, aún sigue aquí) y por último una asturiana (no quiero risas). La gallega, si os pica la curiosidad, se marchó pero ya ha reservado para Julio (que no os riáis, coño, que no tiene gracia).
En fin, a lo que iba. Después de desayunar y adecentar un poco el piso (y después de sacar a pasear a Coco) se han marchado todas. Yo he continuado con algunas tareas personales: doblar ropa, tender, esas cosas que no hay manera de compartir. Cuando he acabado me he asomado al balcón. El sol me ha hecho sonreír sin motivo y he pensado: “Este es un momento especial”. Pues nada, manos a la obra.
Una rápida búsqueda por la nevera y con la habilidad que da la costumbre me he preparado en un momento un modesto tapeo. He descorchado un Rioja, he cogido mi libro y he puesto un cd de “Simon & Garfunkel”. Y así, con semejante despliegue de medios, me he entregado al sofá en toda su extensión con el sol, ese sol, calentándome los sentidos. Una mañana deliciosa.
Ya por la tarde, he ido a comprar al supermercado algunas cosillas para rellenar esos huecos de la despensa. Con mi lista mental he recorrido los pasillos llenando la cesta y poco antes de llegar a caja ha sonado el móvil. Las chicas se iban de compras, cenarían fuera y seguramente se quedarían a tomar algo por Barcelona. Pienso, miro la cesta y hago una valoración rápida de la distancia a casa y la fuerza de mis brazos. De forma involuntaria digo: “No podré con todo”. Una señora me mira y yo le respondo con la mirada: “Señora, estoy hablando solo, sí, qué pasa”.
Deshago el camino por los pasillos y cambio las manzanas y naranjas por un paquete de cervezas, el Cola-Cao por una botella de Vodka y los yogures por un licor de manzana. Hoy ceno conmigo y luego nos vamos de copas sin salir de casa. Genial.
Después de subir la compra y para aprovechar el poco rato de sol que quedaba me ha apetecido irme al bar de de la esquina a tomarme una cerveza como prólogo a la noche especial. Frecuento este bar y siempre me pido lo mismo de manera que ya no me hace falta pedir. La camarera me ha mirado y con un gesto me ha preguntado: “¿Sí?”. Yo he asentido con la cabeza. Pues nada, tomaremos café, todo sea por no perder la complicidad.
He subido a casa y he abierto la primera cerveza. Asomado al balcón, con mi cerveza y mi cigarro, observaba el ajetreo del mundo mientras pensaba en mi plan y en que algunos llamarían a esto no tener un plan. Qué equivocados están.
Suena el móvil y en un instante se me viene todo abajo. Cambio de planes, la tropa está de camino y vienen con hambre. Cuando cenas con amigos nunca importa que venga uno más, pero cuando cenas contigo mismo uno más lo cambia todo. Y cuatro ni les cuento, seguramente no podré escuchar mis pensamientos. En fin, no pasa nada, aún podré darle un buen uso al vodka.
Pero no se me olvida. Tengo una cita pendiente.
Por: Jafatron | General | Comentarios (9) | Referencias (1)
No te voy a decir lo que he hecho cuando he leído lo de la asturiana, la hermana y la gallega. Mejor me callo.
Con respecto al autoplan, qué se le va a hacer Jafatron. Si te sirve de consuelo, es peor tener hijos pequeños en casa que compañeras de piso que cambian de plan. Cuando una quiere estar sola consigo misma, en estas condiciones de mater familis, el único reducto de soledad es el cuarto de baño. Cuando te sientas y crees que el mundo es maravilloso, oyes una voz que dice:
- "ama, entro que quiero hablar contigo. Se me ha roto un playmobi"
entonces me cago en lo más barrido...
Vailima | 02-04-2006 09:09:55
Te entiendo Vailima, y sé que no debo quejarme. Aquí, además de mi habitación, el baño (el de hombres) también es mi pequeño refugio de intimidad (teniendo en cuenta que el 70% de los invasores son chicas lo utilizo casi de forma exclusiva). Aunque a veces también me interrumpe alguna voz que sin llegar a entrar me pregunta: "¿No funciona internet?" o "La caldera está en marcha?" o "La lavadora está llena de agua, ¿está estropeada?" o ...
En fin, lo dejo tal vez para un posible post, que esto también es digno de ser analizado.
Supongo que no podemos pretender que los demás sepan cuándo pueden ser compañía y cuándo no. Quizá debido a esto se conviertan en momentos especiales, por su escasez.
Jafatron | 02-04-2006 12:42:52
Incluso me atrevería a decir, que además de momentos especiales, son momentos estelares. Los tildaría además de históricos, dada la infrecuente conjunción de circunstancias que deben confluir para que el fenómeno se dé.
en fin, leeré con devoción ese posible post, con la devoción poética que hace que uno se encuentre a sí mismo en las palabras escogidas por otro.
un saludete
p.d. veo que vuestra casa funciona muy bien. Espero que continúe de este modo.
Vailima | 02-04-2006 15:13:29
Siempre que leo sobre soledades (queridas y no requeridas)me viene a la cabeza algun haiku, este me lo ha evocado tu post:
yado no haru
nani mo naki koso
nani mo are
No tiene nada
mi choza en primavera.
Lo tiene todo.
Yamaguchi Sodo (1642-1716)
ladydark | 02-04-2006 19:35:50
Era un buen plan, me alegro que guardes esa cita para otro día,si te doy un consejo la proxima vez que salga un buen día, disfrutalo al aire libre el sofa está bien, pero una cita solo contigo mismo al aire libre se disfruta más, te quita el estres y ademas con el movil desconectado, nadie te cambia la cita.un saludo
eltrastillo | 03-04-2006 09:41:13
La verdad es que nuestras vidas, tal y como se ve en tu interesante post son una mezcla surrealista entre "En busca del tiempo perdido" -o mejor dicho "por perder"-, y aquella serie de mi juventud "Un hombre en casa", aunque eso sí, aquí no salgan, por ahora, los Roper.
Poco se puede decir que no digas tu en el post, pero si citarte con esa maravillosa reflexión que haces al final:
"seguramente no podré escuchar mis pensamientos"
¿Es que el hombre social es el más irracional de todos?. !Vaya lunes que llevo, por Zeus!
Charles de Batz | 03-04-2006 10:47:20
Ladydark, gracias por ese hermoso haiku, por la satisfacción personal que supone para mí que mis palabras evoquen otras más bellas en tu memoria y sobre todo gracias, a ti y a los demás por aportar vuestras reflexiones. Es muy gratificante, reutilizando las palabras de Vailima, que os encontréis a vosotros en las palabras escogidas por mí.
Trastillo, gracias por el consejo. Suelo ir a la montaña con la excusa de darle más espacio y libertad a Coco, pero para mí es más un acto de reconciliación mental, como saldar una deuda conmigo mismo devolviendo por un tiempo mi mente al lugar al que parece pertenecer después de someterla a la rutina diaria de la ciudad. Solo así puedo explicar el placer que experimento por el simple hecho de estar ahí, rodeado de nada y de todo, como la choza de Ladydark.
Charles, tu pregunta creo que resume perfectamente la dificultad que tenemos de cuestionarnos las cosas. Nos abandonamos a la comodidad de los días planificados y las rutinas establecidas y nos olvidamos de pensar. Nos dejamos llevar por los raíles de lo social y avanzamos por un camino ya establecido. Por eso, a la mínima oportunidad tenemos que bajar del tren y mirar hacia dónde vamos, porque desde dentro solo se ve el paisaje pasar.
A mí, personalmente, se me ocurren un montón de series y películas que podrían encajar en algún aspecto de la vida en este dúplex, pero si tuviera que escoger una sin duda elijo ésta:
“Con ocho basta”. ¿La recordáis?
Jafatron | 03-04-2006 12:14:40
¡claro que me acuerdo! reconozco que me gustaba pero aquella casa parecía el camarote de los hermanos Marx. Había buen ambiente, lo sé, pero no quiero ni pensar las montañas de ropa para planchar, el estado de los cuartos de baño y el desorden de los dormitorios...
lo siento, no puedo sino pensar con ojos de madre.
un abrazo.
Vailima | 03-04-2006 17:01:24
jajaja, Vailima, cierto que cada uno lo enfoca a su manera y es muy complicado desprenderse de la realidad que cada uno vive. Yo nunca lo hubiera interpretado así (bueno, nunca hasta ahora, ya veremos en el futuro...)
Jafatron | 03-04-2006 18:17:08
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La lista (toménlo en el sentido que quieran) | 2006-04-03 18:35:19
[...] esto. Sé que no lo hará pero es mi obligación advertirle.
Esta mañana al entrar en la cocina algo ha perturbado mis pensamientos. Miento, algo ha perturbado mi ausencia de pensamientos porque a esas horas, no sé ustedes, pero yo me despl [...]