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Lunes, 15 de mayo de 2006

Un pequeño viaje

Este fin de semana he vuelto a l'Escala después de doce años. Mi familia y yo veraneamos cuatro años allí, desde mis 14 hasta los 18, así que me he reencontrado con un puñado de rincones por los que no pasaba hace tiempo, tanto de l'Escala como mios propios. Pero no voy a hablarles de eso, no, ni de que he venido rojo como un demonio por un exceso de sol. Hoy quiero hablar de otras cosas.

Últimamente no puedo evitar relacionar y analizar todo lo que voy
viviendo con recuerdos que me vienen a la cabeza de las diferentes
etapas que me han llevado a ser lo que soy actualmente, quizá intentando averiguar un origen o una explicación a ciertos comportamientos o tal vez solo por la curiosidad de saber cómo se manifestaban a otras edades.

Hoy, por tanto, no les hablaré de lo bien que me lo he pasado en
l'Escala este fin de semana sino que visitarán esta pequeña localidad
de la Costa Brava y otros lugares con ojos adolescentes y miradas de
niño. No se pierdan que daremos unos cuantos saltos en el tiempo
enlazando pequeñas historias. Este viaje comienza en la actualidad y partiremos desde mi lugar de trabajo. En marcha...

En mi lucha personal por humanizar el mundo laboral (o quizá sea una lucha por impedir que me deshumanicen a mí) siempre tiendo a arrastrar al terreno de lo personal cualquier proyecto que implique la colaboración de profesionales de empresas externas. Me encanta perforar esa capa
seria y distante que traen de serie, transformar esa pose de especialista consumado, reducir al mínimo su lenguaje técnico (a veces incluso consigo que los Señores Microsoft suelten tacos, y no crean que es fácil, están altamente institucionalizados). La colaboración se hace mucho más profunda y podemos adentrarnos juntos en una investigación seria llegando a todos los rincones.

Tampoco es que haya comenzado ninguna cruzada en este sentido,
simplemente no puedo evitar ser como soy incluso trabajando y no
entiendo por qué no podemos hablar como personas si tratamos con
personas. No veo justificación a cambiar el tono de voz si hablas con un
desconocido en un bar o si te lo encuentras en la oficina.

Pensar en esto me hizo recordar una anécdota. Cuando cursaba octavo de E.G.B. se organizó una especie de concurso en el cual debíamos presentar una narración de temática libre y aquel que obtuviera la mejor nota se publicaría en la revista del colegio. Un día mi tutora me pidió que me esperara al final de las clases, quería comentarme algo. Me explicó que mi relato le había parecido genial, que había sacado la mejor nota pero que no pensaba publicarlo porque era demasiado "personal" y no creía conveniente que un relato así apareciera en la revista (no voy a explicar de qué trataba porque se sale del propósito de este texto, pero no era ninguna declaración de amor…). Acto seguido me repitió una vez más aquella maldita frase:"Jose, si quisieras podrías ser un estudiante
brillante".

He oído demasiadas veces esa frase, y de demasiados profesores, pero
sin duda ella fue la que más veces me la repitió en aquellos años de
E.G.B. y esto me produjo graves conflictos porque también se lo decía
a mis padres. Mi padre nunca aceptó mi empeño por ser mediocre ni que
me sintiera cómodo en la parte alta del montón y se enfadaba conmigo
incluso cuando las notas eran medianamente buenas porque siempre
consideraba que eran mejorables. Y yo me lo tomaba como un ataque
contra mi persona porque mis notas eran un reflejo de mi personalidad,
y aún reconociendo mis imperfecciones me fastidiaba que me hicieran
sentir "mejorable". Con el tiempo acabó resignándose a que me hubiera
convertido simplemente en una buena persona, que es como nos llaman a los mediocres de buen corazón. Pero esa lucha constante por quién
debía decidir el límite de lo bueno en mi formación académica derivó al
finalizar séptimo en la firme decisión de no enseñar nunca más las
notas a mis padres. Y nunca más las vieron. Eso me obligó a mentir,
confabular, ingeniar periódicamente maniobras de distracción, de lo
cual no me siento nada orgulloso, sobre todo porque me sentía uno de
los pocos imbéciles que debían falsificar la firma de sus padres
incluso cuando las notas eran buenas.

Me estoy desviando del tema. El caso es que en aquel relato no pude
evitar imprimir parte de mí, es la única manera que tengo de hacer las
cosas con cierta calidad. En lugar del mío publicaron el segundo con
mejor nota, un relato ñoño sobre pájaros que pertenecía a un niño raro
con tendencias ecologistas debidas seguramente a que vivía pegado a la
montaña y lo más probable es que tuviera por amigos a lagartijas y
saltamontes que rodeaban su casa. Muchos años después de acabar E.G.B. me lo encontré por la calle y por un momento me alegró volverlo a ver, hasta que me dijo que era informático. Me indignó, me dieron ganas de gritarle a la cara: "¿y dónde están tus puñeteros pájaros ahora, eh?"
Luego dicen con razón que somos gente rara, y que lo raro en un
informático es que no sea raro pero es que todos van a parar a este gremio.

Continuemos nuestro recorrido. Este divagar por mis años de formación
me llevó a recordar algo que me pasó en el instituto y que recordé este fin de semana en l'Escala. En tercero de B.U.P. tenía la asignatura de dibujo (artístico no técnico), era una de esas asignaturas que todo el mundo aprueba. En un par de ejercicios tuvimos que entregar unos dibujos y en los dos me encontré un interrogante al lado de un "Suficiente" y un "Bien". El interrogante significaba que la profesora no
se creía que los hubiera hecho yo, decía que algunas partes seguramente las había calcado de algún sitio.

Verán, tengo una mayor capacidad de apreciación que de creación y yo
sabía perfectamente que mis dibujos eran el resultado de una mala copia
de ese don que otros poseen y que tanto admiro. Por eso me indignó que
aquella profesora me viera incapaz de crear mis propios dibujos, los
cuales revelaban claramente la mano inexperta y carente de arte que
los había creado. Y me decepcionó que una profesora de dibujo no
supiera ver estas deficiencias. Decidí no volver a sus clases. Y suspendí, además para septiembre porque no me dio la gana presentarme en la recuperación de junio.

Ese verano paseando solo un día de agosto por una cala rocosa de l'Escala me la encontré. Fue un momento de tensión e indecisión para mí ¿la tiro por las rocas o le doy los buenos días? Como la educación muchas veces limita hasta nuestros deseos más enérgicos se salvó de una caída fortuita. Intercambiamos unas palabras de cortesía y sin darme cuenta comenzamos una conversación. Nos sentamos en las rocas y estuvimos un rato hablando de mis dibujos y de mi actitud de rebelde ausente en sus clases. Cediendo un poco cada uno llegamos a un término medio, ella admitió que tal vez no debió poner en duda mis capacidades (limitadas pero capacidades al fin y al cabo) y yo le dije que me comporté como un tonto adolescente. Admito que fue una conversación agradable y que me llegó a caer bien a pesar de no tener ni puta idea de dibujo (las cosas como son).

Este fin de semana me he visto allí, sentado con ella en las rocas y me han entrado ganas de empujar a aquel niñato cargado de tonterías. Pero me he visto también un poco más allá, en aquel saliente donde a veces iba con mi caña de pescar y me sentaba durante horas por la tarde. La visión de aquel otro tumbado en la roca me ha reconciliado con el primero.

Durante bastante tiempo tuve que aguantar los choteos de mi familia con el tema de la pesca. En cuatro años no pesqué nada. Lo que ellos nunca supieron es que yo deliberadamente nunca ponía cebo. De hecho ni siquiera me gustaba pescar. Lo que realmente me gustaba era ir al puerto por la noche, sentarme en las rocas, anclar la caña y dejar pasar el tiempo. En la oscuridad de aquel espigón todo el mundo hablaba en susurros, incluso el mar. El agua golpeaba tímida meciendo suavemente las luces reflejadas del paseo marítimo y el cielo parecía el reflejo estático de aquel mar salpicado. Ese chico prefería pasar por un inútil a abrir su corazón, quizá por miedo a que se burlaran de aquello y tuviera que dejar de hacerlo. Ahora, cuando con el paso del tiempo repaso las cuentas del pasado sé que tengo una deuda con ese chico por proteger su pequeño tesoro y dejarme este legado.

En fin, no les atormento más con mis memorias, hablo sin orden y me dejo cosas por seguir un impulso interior. El ambiente está cargado, lo noto, esta noche destila magia pero no hay conejos que sacar de la chistera así que tendré que pasar de mago a ilusionista y seré artista y espectador de mis propias ilusiones. Me dormiré con las fantasias del niño que hoy ha aparecido de la nada envolviéndolo todo.

Por: Jafatron | General | Comentarios (15) | Referencias (0)

Comentarios

Jafatron que emotivo tu post, ha merecido la pena esperar. Yo, que nunca fui rebelde en mi infancia, leo la afirmación de tus decisiones y me invade una mezcolanza de deseos no cumplidos y tiempos perdidos. Ojala nunca dejes de llevar ese niño en las entretelas de tu piel, y siga asomando por los vaivenes de tu vida. Buenas noches, mágicas o ilusorias, que más dan mientras cuenten con la imaginación.

ladydark | 16-05-2006 00:18:25

Yo tampoco fui una niña rebelde. Comprendí que no me era rentable ni podía disfrutar de la tranquilidad que el sosiego de espíritu te ofrece. Sigo igual. Es fácil convivir conmigo, vamos, que soy muy doméstica.
Un abrazo Jafa

Vailima | 16-05-2006 16:30:37

Jafatron veo que estamos en tiempos de niñez, de inocencia, de ángeles, te rondan los deseos puros, asi que seguro que la magia aparece...

ladydark | 16-05-2006 18:58:30

Tampoco fui un niño tan rebelde, un pelín inconformista tal vez. Ladydark, Vailima, mis amazonas, vosotras si que supisteis elegir bien el camino, una rebeldía torpe no aporta nada más que una anécdota pasados los años.

Ladydark, me ronda la niñez en mi madurez, los deseos puros se hacen hueco entre los impuros y espero la magia sentado. Así estamos.

Jafatron | 16-05-2006 19:13:56

Sentado no, Jafa, tumbado es mejor a ciertas edades.

Vailima | 16-05-2006 19:29:34

Vailima, a ver si el viaje te trae cansada, espero que duermas cual bebe, se acaban los relatos y empieza tu labor, ¡Tusitala tus fieles te reclaman!
(Qué bien vienen los cuadernos de los amigos para dejar mensajes)

ladydark | 16-05-2006 20:08:30

Jafa, permíteme que le insulte a ladydark en tu casa:
cochina... llega el momento fatídico de volver a escribir. aahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
jejeje

Vailima | 17-05-2006 07:43:23

Jajajaja, no hay nada mejor que presionar un poco, acabo de leer que vuelves niña y ademas con pintura, ¡Olé!

ladydark | 17-05-2006 12:57:17

Hace poco leía en un artículo, no recuerdo por quien firmado, que el la mujer vive del recuerdo y el hombre del olvido, no estaba de acuerdo cuando lo leí y sigo sin estarlo. Nos traes tu recuerdo como una forma de intentar comprender tu presente, con tu tono tan particular, que pasa del humor a lo poético.
Yo tampoco fuí un chico rebelde, fuí un chico gilipollas; muy educado, muy bueno y con notas excelentes; mi rebeldía estaba reprimida por mi falta de coraje.Ojalá hubiera sido fruto de esa comprensión de la que hablan Vailima y Ladydark. ¡Como envidiaba a los rebeldes!. El resultado de ello fué la explosión en un exceso de rebeldía que podríamos llamar inmadurez.
Serendipias por doquier: este mismo lunes en nuestro diario se comenta el recuerdo de un profesor de dibujo.

Herri | 17-05-2006 13:54:11

Herri, yo tuve más de gilipollas que de rebelde, incluso diría que tenía más de gilipollas cuando era rebelde.

Serendipia, sí, serendipia... leí vuestra historia cuando tenía la mía a medio escribir, qué cosas.

Vailima, la próxima vez prueba con aquello de "Coco ataca".

Jafatron | 17-05-2006 15:35:47

Impresionante, Jafa, para leerlo una y otra vez si derramar una sóla línea. La manera que has tenido de engarzar una serie de recuerdos, a simple vista, hasta llegar a la conclusión final es maravillosa.

Me quedo sin palabras, aunque voy a decir unas pocas: echo en falta a Coco.

saludos

Charles de Batz | 17-05-2006 20:35:13

Es facil volver atras y arrepentirnos de las tonterias que hicimos cuando eramos más jovenes, creo que todos nos hemos arrepentido de lo que hicimos alguna vez de pequeños, pero por otro lado creo que forma parte de una madurez, si no hubiesemos errado de jovenes no podríamos decir ahora, por que fuí tan tonto, por que hice esa tontería e incluso que estupida fuí en ese momento.
me ha gustado mucho tu post y he de decir que he envidiado un poco ese momento pescando que debía de ser una maravilla.
como siempre agradezco mucho estos relatos que nos cuentas y si yo fuera tu profesora en este momento, no dudes que lo publicaría en el periodico.
Mi bitacora está un poco parada por exceso de trabajo, pero pronto volveré .
un saludo

trastillo | 18-05-2006 08:30:43

Jafatron tú dale ideas a Vailima, ¡como si no tuviera ya bastantes ella!. Lo que tiene que hacer amigo Jafatron es escribir, que vuelve a tener el duplex en sequia.

ladydark | 18-05-2006 23:26:51

Charles, muchísimas gracias por tus palabras. Coco volverá pronto...

Trasti, más que arrepentirse a uno le gustaría aplicar sus conocimientos y sus experiencias en determinadas circunstancias del pasado, pero curiosamente pasar por esas circunstancias es lo que nos aporta ese conocimiento. Las cosas están bien como están.

Ladydar... ¿me estás presionando?.... Coco ataca!!!

Jafatron | 19-05-2006 17:51:06

Tarde llego al intento de que mi paisano se revuelva contra mi. Siento decirte amigo Jafatron, que Coco no atacó, es un can encantador, y parece ser que la presión en el momento justo da sus resultados, por fin el duplex tiene otra baldosa más.

ladydark | 20-05-2006 11:06:14

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