Ciento treinta metros cuadrados, dos preciosas compañeras, un cachorro con pedigrí y yo.
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Lunes, 29 de mayo de 2006
Este fin de semana he vuelto a meter la pata. La vida a veces decide darte un rodillazo en los cojones para recordarte que eres débil. Caes de rodillas al suelo y te quedas ahí apretando los dientes hasta que se pasa un poco el dolor.
En fin, qué la vamos a hacer, no pasa nada, el domingo me levanté un poco más miserable, eso es todo. No es una sensación nueva, ya la conocía, cuando estás a un paso de cumplir los 31 la vida te ha presentado muchas ocasiones para serlo, y yo he aprovechado muchas.
El proceso de remontar siempre es el mismo, casi rutinario. Tienes que dejar la moral, la autoestima y todas esas cosas que te hacen sentir cómodo contigo mismo en el lugar que estaban antes, en esos niveles aceptables que permiten una autoconvivencia tolerable.
En estos casos siempre retomo rutinas perdidas. No acabo de entender por qué, quizá buscando inconsciente cierto orden en los hábitos que deriven en cierto orden de pensamientos. Quizá venciendo otras debilidades equilibro un poco mis miserias y me siento mejor, o no tan peor. Creo que es la primera vez que me doy cuenta de este comportamiento.
Ayer por la tarde, después de entregarme todo el día a la inoperancia me dio por cocinar para cubrir la mitad de las comidas de la semana, como antaño, como hacía antes de que esta costumbre se diluyera entre la multitud invasora. Estaba solo… música, trapo en la cintura y tres fogones en marcha, ensucio y friego cacharros, coordino movimientos y temporizo tiempos de cocción para que los fogones no paren. Sí, me muevo con agilidad y destreza… “¿lo ves? No eres tan torpe…” Qué tontería, pero me sienta bien.
Llega alguien, estoy sentado en el comedor fumando un cigarro con toda la maquinaria en marcha, otorgando paciente su debido tiempo al chup-chup, rehogando pensamientos a ritmo de blues.
Holas que tales, un poco de blablas estériles para reafirmarnos en nuestro compañerismo y una frase que me enciende.
“Te quito la música que voy a poner la tele”
Me ha pasado otras veces pero ayer no era un buen día para resignarme de nuevo, estaba en plena remontada.
“¿Desde cuándo existe jerarquía en los aparatos? ¿por qué siempre la tele manda más que la música? ¿por qué no puedo yo apagaros la tele si me apetece escuchar música?”
Me salió un tono serio, calmado, como esos pensamientos que se lanzan al aire para que el eco los repita. Me di cuenta que la estaba mirando fijamente y su expresión delataba sorpresa e indecisión, no acababa de distinguir si estaba de broma. En ese instante me pareció injusto devolver el rodillazo al primero que pasara, pero tampoco quería ceder, así que añadí, esta vez sonriendo:
“Si me quitas la música pierdo la magia y mañana comeré mierda”
Me devolvió la sonrisa, pensamiento hecho expresión “Ah, sí, está de broma, como siempre”
Seguí con lo mío y ella cogió un libro. En fin, mi idea era mantener la música, tampoco pretendía hacerle un favor. Me acosté tarde, como siempre.
Esta mañana me despierta la melodía “Groovy sensation” del móvil, menuda incongruencia, nunca me había parado a pensarlo, la escogí al azar entre las que venían de serie. Groovy sensation para despertar, bitter sensation al despertar. Miro de reojo la puerta del balcón y adivino un sol que se anuncia radiante. Venga nene, levántate del suelo, solo es una pequeña muesca más en tu conciencia pero sigues siendo tú, y eso hasta hace dos días era suficiente. Y me levanto.
Aún así me voy al trabajo con ese regusto amargo de saberte frágil y vulnerable incluso a tus propias acciones, que tus virtudes mal gestionadas se puedan convertir en defectos, y creo que durante unos días no podré evitar andar con las manos cubriendo mis partes. Hasta que se me pase esta sensación de inseguridad. O hasta que la vida me dé una bofetada.
Por: Jafatron | General | Comentarios (5) | Referencias (0)
Jafatron, olvidate de rodillazos, muchas mañanas nos levantamos con algun moratón, fruto de vivir, sólo de eso, de vivir, es como los niños que juegan en el parque, se raspan las rodillas, se arañan en la cara, llevan moratones en los codos, ¿Y qué? Eso forma parte de su aprendizaje y de su vida, como los cardenales que nosotros llevamos en el alma. Asi que ánimo o tendré que llamar a mi compañera amazona y salir rapidamente a ponerte Thrombocid (no es el sitio más adecuado para la crema pero en fin...). Besos.
ladydark | 29-05-2006 22:27:57
Jafa: la experta en estética te recomienda que acudas al trabajo con la cabeza alta y bien erguido. Como tu jefe te "mire" y te vea con las manos en los huevos y agachado...jeje
pero Lady tiene razón. La vida es así y de ahora en adelante (cada vez más) te da unas cornadas de lo más jodidas y vivir consiste en apartar un cuerno de tu cara al tiempo que otro se te hunde en las tripas.
Eso es ser hombre: horror a manos llenas.
un beso grande, grande de optimismo
Vailima | 30-05-2006 08:47:10
si la musica al poder, soy un poco antitele,cada vez dan peores cosas y la gente sigue queriendo verla, deberiamos cogerlas todas y tirarlas por la ventana, si a poder ser todas a la vez .
Entonces, volveriamos a disfrutar de la sensación , de leer un libro y de escuchar música y luego lo del blablabla..
un saludo
trastillo | 30-05-2006 10:04:01
Vailima... vengo del post anterior y en este aún continua tu guasa (que se contagia, por cierto, aún estoy sonriendo). Bien, puntualizo el post anterior, es "un jefe" no "mi jefe", nuestros ámbitos de trabajo no son coincidentes, eso evita caulquier posibilidad de situación embarazosa.
Dicho esto, vamos con el post que nos ocupa. Ay, sí, la vida es así, fútbol es fútbol y esas cosas típicas. "Aprende lo que puedas" es lo único que se puede decir. De todas formas esto que ha ocurrido es como cuando te das un golpe tonto en la espinilla y lo primero que te sale es un "uffff... joder, que torpe soy". Nada más, duele en el momento pero enseguida se pasa y ni siquiera piensas realmente que seas torpe, o no más que antes. Siendo práctico, estos momentos de emociones a flor de piel (buenos y malos) me vienen de perlas para escribir. Por suerte llevo el optimismo de serie.
Pero muchísimas gracias a mis amazonas, siempre tan pendientes de mí. De tener ángel de la guarda debe estar arrancándose las plumas de envidia (bah... quién lo necesita...).
Un beso grande a las dos (dos muy grandes, para qué ahorrar en esto), grande de agradecimiento.
(Por cierto Ladydark, dejemos la cremita para moratones en zonas más apropiadas)
Jafatron | 30-05-2006 10:24:30
Vailima | 30-05-2006 13:59:16